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Dicen que la mejor cámara es la que llevas contigo. Soy David Corleone y este es mi cuaderno de bitácora visual. Un espacio dedicado a la fotografía amateur, donde la curiosidad pesa más que el equipo y cada foto cuenta una historia en construcción. Afina tu cámara y vámonos a descubrir el mundo, fotograma a fotograma.
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Amadís de Gaula
La transformación de Alonso Quijano en Don Quijote es uno de los casos de "quemado de cerebro" más famosos de la literatura. No fue un proceso repentino, sino una obsesión lenta y devoradora que Cervantes describe con una mezcla genial de humor y tragedia.
Aquí te explico cómo los libros de caballerías, con Amadís de Gaula a la cabeza, terminaron por trastornar al hidalgo:
1. La Inmersión Total (El "Binge-reading" del siglo XVII)
Alonso Quijano no leía por entretenimiento; leía por evasión. Se entregó tanto a la lectura que descuidó la administración de su hacienda y hasta la caza.
El sacrificio: Llegó a vender muchas fanegas de tierra de sembradura para comprar más libros de caballerías.
La falta de sueño: Cervantes dice que pasaba las noches leyendo "de claro en claro" y los días "de turbio en turbio". La privación de sueño es clave; sin dormir, el cerebro pierde la capacidad de distinguir la realidad de la ficción.
2. El Laberinto del Lenguaje
Don Quijote se obsesionó con el estilo retorcido de los autores de la época (especialmente de Feliciano de Silva). Frases como:
"La razón de la sinrazón que a mi razón se hace, de tal manera mi razón enflaquece..."
Eran para él enigmas filosóficos. Se desvelaba tratando de desentrañar el sentido de oraciones que, en realidad, no tenían ni pies ni cabeza. Al intentar encontrar una lógica perfecta en un mundo de fantasía, su propia lógica interna se rompió.
3. La Obsesión con Amadís de Gaula
Para Don Quijote, Amadís no era un personaje de ficción, sino el modelo humano perfecto.
El ideal: Amadís representaba la lealtad, el valor y el amor eterno.
La "Verdad" Histórica: En aquella época, no existía una distinción tan clara entre la novela y la crónica histórica para un lector obsesivo. Él creía que si estaba escrito, era porque había sucedido.
4. El "Secuestro" de la Realidad
El punto de quiebre ocurre cuando su remate de juicio se llena de:
Encantamientos: Para él, si algo no salía como en los libros, no era mala suerte, sino obra de magos enemigos.
Heridas y batallas: Creía fervientemente que el mundo actual estaba "decadente" y que solo él, imitando a Amadís, podía restaurar la justicia.
En resumen
Como dice Cervantes de forma magistral:
"Se le secó el cerebro de manera que vino a perder el juicio."
Don Quijote no se volvió "loco" por ser tonto; al contrario, era un hombre inteligente cuya mente, alimentada por ideales imposibles y falta de sueño, decidió que la realidad era demasiado pequeña y aburrida para él. Prefirió vivir en una mentira heroica que en una verdad mediocre.
Pintura de Amalia P. Ordoñez Peral
Nikon D750 + 50mm
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