El único refugio que no entiende de tiempo. Dicen que el mundo es de quienes se atreven a marchar, de quienes gastan las suelas descubriendo horizontes nuevos y capturando luces extrañas. Pero, a veces, entre tanto viaje y tanto ruido, el alma se cansa de ser extranjera. Y es entonces cuando comprendes que no hay aventura más valiosa, ni destino más luminoso, que el camino que te devuelve a casa de mamá .